jueves, 23 de mayo de 2013

Para descubrir a Danay Suárez



La primera vez que escuché algo de Danay Suárez fue a través de Havana Cultura, el proyecto del DJ inglés Gilles Peterson que promueve la difusión global de la cultura cubana. Allí estaba colgado el clip de “Yo aprendí” (arriba), que me llamó la atención tanto por la lucidez de sus rimas como por la sutileza del fraseo de Danay, que parecía más próximo al soul y el jazz que al hip hop puro y duro. Ahora, a través del gran DJ Juan Data, acabo de ver y escuchar “Fly” (abajo), que mantiene y profundiza la sorpresa. La música de Danay es sutil e hipnótica, sus letras nunca son gratuitas y la fuerza de su voz radica, ¿paradójicamente?, en su suavidad. En sus manos, el rap cubano se aleja del standard marcado por otros grandes hiphoperos provenientes de la isla (de Telmary a Kumar) y se distingue por un refinamiento poco usual en el género. En general yo tengo mis reparos cuando los compositores narran historias “con mensaje”, pero el caso de Danay suena demasiado franco y honesto como para no prestarle atención. Descubrí su música y dejate llevar. Más sobre Danay, aquí.

martes, 21 de mayo de 2013

Do the math, ecología para abrir la cabeza



Una de las causas más urgentes que nos atañen a todos es la de cuidar el planeta, tomar consciencia de nuestro auténtico rol en relación con la Tierra y descubrirnos a nosotros mismos como agentes de cambio ecológico. La causa es amplísima y tiene distintas dimensiones. Aquellos entrenados en pensar en los términos de la política tradicional ven la problemática del cambio climático como un capricho de niños ricos incapaces de transformar las sociedades a fondo, mirada apolillada e ingenua (por decir lo menos) que confirma la pobreza intelectual de cierta militancia y, de paso, oculta los inquietantes nexos entre las grandes corporaciones antiecológicas y el financiamiento espurio de los partidos políticos. Lo cierto es que la ecología es mucho más que un asunto de consciencia, y cualquiera que se haya interesado mínimamente por estas cuestiones sabe que esta causa implica una profundísima transformación de la política, del sistema económico (actualmente basado en el modelo sacar-fabricar-tirar) y, más importante, del estado de salud de un planeta enfermo. En Guyazi he subido más de un documental sobre este tema, pero como nunca es suficiente aquí va otro: el lúcido y muy ilustrativo Do the math, sobre la necesidad de avanzar hacia una industria de energía renovable que acabe con el uso de combustibles fósiles. Do the math es clara, inteligente y dura menos de una hora; arriba va completa y subtitulada (hay que elegir el idioma en la barra inferior); abajo, el trailer. Si querés hacer algo por el planeta, ¡no te la pierdas!

lunes, 20 de mayo de 2013

Ute Lemper y Bukowski, duelo de gigantes



No soy nada fan de Ute Lemper, no me late en lo más mínimo el amor por Bertolt Brecht (de quien ya vi todo tipo de adaptaciones) y el jazz es el único género musical que consigue ponerme de pésimo humor. Hecha la aclaración, me permito sorprenderme con la interpretación que Lemper hace de la obra de Charles Bukowski, de la que conservo mis mejores recuerdos. Lemper le otorga una elegancia insospechada a los textos de Bukowski, convierte los excesos alcoholizantes en una forma del glamour y en definitiva dibuja una dimensión alternativa para un escritor tribal, igualmente amenazado por la incomprensión de la crítica literaria y la idolatría de sus lectores más fanáticos. Descubrí este encuentro de gigantes en el video de arriba, donde Lemper se mete con “Let me tell you (Hell)” y “They don't eat like us”. Más sobre The Bukowski Project, Lemper dixit, aquí.

viernes, 17 de mayo de 2013

Para descubrir a Samba Touré



Dando vueltas por la Red me topé con la música del gran Samba Touré, extraordinario guitarrista songhäi educado musicalmente por el siempre añorado Ali Farka Touré. Como cualquier interesado en la cultura de Mali no ignora, las cosas en el país de Oumou Sangaré, Rokia Traoré y Salif Keita (quien dentro de muy pocos días se presentará en Buenos Aires), no están nada bien. La guerrilla fundamentalista del norte, muy cerca de donde Samba Touré nació y creció, combate contra la intervención francesa, y el resultado es un auténtico desastre humanitario, político y cultural. En su disco de 2011, Crocodile Blues, Samba celebraba la diversidad de Mali y cantaba en las lenguas peulh, soninké y bambara, entre otras. En el que salió el 3 de este mes, el muy notable Albala, expresa su preocupación por la fragmentación social y subraya que sólo la unidad salvará su cultura milenaria. Su música recuerda mucho el sonido que hiciera célebre Ali Farka, aunque en su caso me resulta un poco menos virtuoso y más, digámoslo así, espiritual. En una entrevista con B!, dice que la palabra blues representa “un punto de vista occidental para definir nuestra música”, recuerda sus orígenes cercanos a la música congoleña y dice que su única ambición es “ser feliz y vivir en paz”. La misma sencilla autenticidad noté yo entre la gente de Mali cuando tuve la suerte de visitar Bamako, y siento que la hipnótica música de Samba Touré expresa ese hermoso deseo. Arriba, para descubrirlo, dale play a “Be ki don”, de Albala. Y abajo, de regalo, va un histórico video con Ali Farka Touré en persona, como para dejar claro de dónde viene esta música y qué cultura dice presente en la magia de estas guitarras africanas.

jueves, 16 de mayo de 2013

Politik kills: Never sorry, la historia de Ai Weiwei



No hace mucho vi en São Paulo la extraordinaria muestra Interlacing, del artista chino Ai Weiwei, conocido mundialmente por su disidencia con respecto al régimen autoritario que gobierna en su país. Hasta ese momento conocía a Weiwei a través de su blog (prohibido) o de su Twitter (@aiww), herramienta que durante mucho tiempo utilizó para denunciar la persecución y vigilancia a la que era sometido un día sí y otro también. Gracias a Interlacing descubrí a un artista mayúsculo y de gran sensibilidad contemporánea, especialmente atento a las hipocresías del poder político y a las posibilidades del inmediatismo comunicacional. Sus ya célebres fotografías donde levanta su dedo medio contra los grandes íconos de la cultura occidental resumen los valores de su ética; los 1001 chinos que llevó a la exposición Kassel en 2007 para evidenciar las dificultades cotidianas de la vida en su país representa la metáfora de una estética personal y activista que narra como ninguna los nexos entre opresión y viralidad en la era afterpop. Interlacing me conmovió mucho porque allí vi a un artista en ebullición, convencido -como yo, toda proporción guardada- de que la política tradicional es el más grande opio de los pueblos y el mayor obstáculo que debe enfrentar la transformación social. En Guyazi ya había posteado algo sobre él; hace unos días encontré Never sorry, el maravilloso documental (ganador en Sundance) que cuenta la vida, obra y milagros de Ai Weiwei, y aquí aprovecho para colgarlo, completo y subtitulado. Si te animás a descubrir una mirada artística urgente y liberadora, que aprovecha la democratización informativa para exhibir al poder en su espantosa desnudez, ¡no te lo pierdas! Abajo, el trailer.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Este fin de semana, ¡Los amigos invisibles!


Tiene todo para ser el show más divertido del año. Este fin de semana, la banda venezolana Los amigos invisibles llega a Buenos Aires para presentar su genial Repeat after me, disco que ya alcanzó el Top 10 que la revista Billboard dedica a los álbumes de pop latino. A mí el grupo me encanta, y durante mucho tiempo hice sonar clasicazos suyos como “La vecina”, “Cuchi cuchi” o “Esto es lo que hay” en mis sets de DJ. Su sonido -que combina funk, acid jazz, salsa y, merengue- siempre es relajado y alegre, las letras juegan con la picardía o el doble sentido (como en “Mentiras”) y su presencia sobre el escenario es de las más poderosas de la música latina. No en vano deslumbraron, primero, al gran David Byrne, quien contrató sus primeros discos para el sello Luaka Bop, y a los legendarios productores de Masters al Work (MAW), con quienes trabajarían en The Venezuelan Zinga Son vol. I...Los Amigos Invisibles representan lo mejor de la música bailable del continente, y nadie que ame estos ritmos debería perderse la cita de Niceto. Para calentar motores, arriba cuelgo el clip de “La que me gusta”, primer single de Repeat after me. ¡Allá nos vemos!

martes, 14 de mayo de 2013

La desazón suprema de Fernando Vallejo



Trabajaba sobre algo acerca del gran Fernando Vallejo (uno de mis escritores contemporáneos preferidos) cuando me topé con La desazón suprema, el documental que Luis Ospina le dedicó a la manera de lo que él llama “un retrato incesante”. Yo ya había visto esta película en un BAFICI y me pareció buenísima porque realmente muestra al personaje en toda su complejidad, algo que no resulta nada fácil en una figura pública que despierta más juicios y exámenes que miradas atentas y desprejuiciadas. Si te pasa como a mí, que soy fan absoluto de La Virgen de los sicarios, El desbarrancadero y la biografía que escribió sobre José Asunción Silva (Almas en pena, chapolas negras), no te pierdas este documental extraordinario, por completo liberado de la cárcel de la ideología y del corsé políticamente correcto. Arriba, lo cuelgo completo; alguna otra cosa que escribí sobre Vallejo, aquí

miércoles, 1 de mayo de 2013

Notición: ¡viene Marisa Monte!


¿Se puede no ser fan de Marisa Monte? Me cuesta imaginarlo. Ya desde sus primeros discos (Mais, Verde, Anil, Amarelo, Cor-de-Rosa e Carvão y Memórias, Crónicas, e Declaracões de Amor), pasando por su participación en Tribalistas hasta su último trabajo, O que você quer saber de verdade, esta auténtica diva parece reinventar la sensualidad y la belleza en cada canción. Es difícil elegir su mejor perfil: ¿la potencia sutil de “Balança Pema”, el clásico de Jorge Ben Jor? ¿La finísima tristeza de “Dança da solidão”, tan propia del gran Paulinho da Viola? ¿O la intimidad envolvente de “Infinito particular”? Todos sus rostros son igual de seductores. La buena noticia para los porteños es que Marisa se presentará el próximo 11 de junio en el Gran Rex, como parte de su gira “Verdade, uma ilusão”. La mala es el precio de las entradas, que va de $160 a $800, pero aún hay tiempo para ahorrar un poco. Sobre todo, si se tiene en cuenta que cuatro días después llega Salif Keita a Niceto...en fin, ¡yo ya avisé! Arriba, algo de lo que se verá en vivo en el Gran Rex, tema que le da nombre al tour y parte del último disco de esta gran artista brasileña. ¡Nos vemos allá!

martes, 30 de abril de 2013

El domingo que viene, ¡feijoada lounge!

La música es tan hermosa que puede estar presente en cualquier evento, llámese fiestón, encuentro de amigos o...una feijoada espectacular. A esa conclusión llegamos con mi amiga Carol, 100% brasileña con varios años de vida en Buenos Aires, con quien decidimos armar una “feijoada lounge” en la que ella cocine y yo ponga el soundtrack, en vivo y en directo. Nunca fui DJ de una comida y me encanta debutar en algo que complementa perfectamente lo que ocurre cuando uno pone música. Como cualquiera puede notar, la música va al cuerpo, igual que la comida, y ambas representan -junto al sexo...¡y al asesinato!- de las pocas situaciones en las que algo de una persona entra en el cuerpo del otro. Si te animás a probar una comida rica y tropical mientras suena música especialmente preparada para el evento, venite a la “feijoada lounge” del domingo al mediodía en el bar de FM La Tribu. Por razones de cálculo gastronómico tenés que reservar antes de mañana a la noche; podés hacerlo en quieroanticipadas@gmail.com o en la página de Facebook del evento (el precio, casi un chiste para esta época, es de $ 40). ¡No te pierdas esta fiesta de los sentidos! Para calentar motores, abajo va algo de lo que sonará durante ese almuerzo: “Ponto do guerreiro branco”, en la voz de Maria Bethânia, remixada por los geniales Criolina. ¡Nos vemos allá!

martes, 23 de abril de 2013

¡Cita de honor: Salif Keita en Niceto!


Lo vi en Atenas hace unos años y fue uno de los conciertos más emocionantes que me haya tocado presenciar. De ahí lo seguí a París y de París nos fuimos a Bamako, la capital de Mali, donde tuve la suerte de entrevistarlo en su bar-casa-estudio-discoteca, Moffou. Por más que hayas escuchado sus discos mil y un veces, te aseguro que, en vivo, Salif Keita hace que se te ericen los pelos de la nuca. En Bamako me habló de la música, de su particular importancia en países pobres como Mali, de la espiritualidad que evocan la danza y la comunión de sus conciertos. Quizás en esa palabra, “comunión”, habite el secreto de su magia. 
Por esos mismos días, en el Zócalo de la ciudad de México ofreció un concierto gratuito y al aire libre ante una multitud conmovida, que no podía creer lo que veía y escuchaba. Durante el show comenzó a arreciar una lluvia fatal que obligaba a terminar el concierto. Pero ni Salif ni los suyos querían irse, y por eso tocaban una canción y luego se refugiaban entre bastidores, a la espera de que la lluvia terminara pronto. “Si ustedes no se van, nosotros tampoco”, dijo, y recuerdo que en ese momento el público y la banda nos unimos en un rugido espectacular. Aguantamos a pie firme una media hora, mojándonos completamente, porque teníamos una cita con la belleza de la música. Al final el concierto debió suspenderse, por motivos de seguridad, y sobre mi rostro las gotas de la lluvia se mezclaban con mis lágrimas. Ahora me entero que el 15 y el 16 de junio Salif estará en Buenos Aires para presentar Talé, su nuevo disco, producido por Philippe Cohen Solal (Gotan Project), que cuenta con la colaboración de Manu Dibango, Esperanza Spalding y Bobby Mc Ferrin, entre otros. Si aún no lo conoces bien, buscá los discos Soro, Folon y Moffou. Y si te gustan los ritmos africanos, o simplemente la música que llega al corazón, te aconsejo que no te lo pierdas por nada del mundo. Arriba, el clip de “A demain”, una probadita de Talé. Más sobre Salif Keita en Guyazi, aquí.

lunes, 22 de abril de 2013

¡Hasta el año que viene, BAFICI!


Pena total, se terminó el BAFICI. Y aunque, como siempre, logré ver unas cuantas películas (Inori, de Pedro González-Rubio; Hahaha, de Hong Sangsoo; Marina Abramovic: the artist is present, de Matthew Akers; Elena, de Petra Costa; The city below, de Christoph Hochhäusler; Shut up and play the hits, de Dylan Southern y Will Lovelace; El Santos vs. la Tetona Mendoza, de Alejandro Lozano Adame; Amor crónico, de Jorge Perugorría; Citadel, de Clarán Foy; y Japan’s tragedy, de Masahiro Kobayashi), otra vez fueron muchas más las que me perdí. Mi lista de favoritas que no pude ver la integran Like someone in love, de Abbas Kiarostami; la brasileña Doméstica, de Gabriel Mascaró; Taller de flamenco, de Alfonso Camacho; Something from nothing: the art of rap, de Ice-T; Post Tenebras Lux, del mexicano Carlos Reygadas; Lazos perversos, de Park Chan-wook; Call girl, de Mikael Marcimain; Re:Generation Music Project, de Amir Bar-Ley; I used to be darker, de Matt Porterfield; Kidd life, de Andreas Johnsen; Closed curtain, de Jafar Panahi y My Afghanistan, life in the forbidden zone, de Nagieb Khaja, y la cantidad demuestra que no hay tiempo y energía que aguante en el festival de cine más atractivo de Buenos Aires. De todas maneras, la vida da revancha: algunas películas, como Lazos perversos (el trailer, abajo), acaba de estrenarse en el circuito comercial, y estoy seguro de que otras (Post Tenebras Lux, Like someone in love y Closed curtain) llegarán a las salas de arte más temprano que tarde. 


Las películas que más disfruté fueron Marina Abramovic: the artist is present y Shut up and play the hits, sobre el último show de LCD Soundsystem; las más curiosas fueron sin dudas Hahaha, The city below y Citadel, y entre lo más insólito que presencié destacaría el olor a comida china que se filtra a la noche en la sala Cosmos y los ronquidos de un abuelo durante media hora de la tristísima Japan’s tragedy. “Quiero que el BAFICI se termine ya mismo para poder retomar mi vida normal” dijo un veinteañero en la fila para ver la película de Kobayashi, y en el fondo siento lo mismo. El festival me encanta porque me regala una rutina diferente, pero al final uno quiere volver a ser el que era antes de entrar a la burbuja cinematográfica. De esta edición me llevo las joyas que me impactaron y la certeza de que hay vida en el planeta independiente. Ahora la vida retoma su pulso y sólo queda extrañar estos días de osadía, experimentación y poder cinematográfico.
Para quienes, como yo, muchas veces van al cine a escuchar música, recomiendo muy especialmente Amor crónico y Shut up and play the hits. Amor crónico retrata de una manera pintoresca el regreso de la ex Yerbabuena Cucu Diamantes a su Cuba natal, una gira que la llevó de Santiago a La Habana antes de regresar a New York. La película cruza ficción con imágenes de sus shows y encuentros con músicos cubanos (Los Muñequitos de Matanzas, Los Van Van), y esa clave narrativa le permite ahorrarse problemas a la hora de mostrar Cuba con ojos no-musicales. El resultado es una película muy menor y entretenida, ideal para los amantes de la música y, tal vez, demasiado ligera si se tiene en cuenta que, como dice Cucu, el suyo sería el primer regreso de una artista cubana a la isla en tiempos revolucionarios. A mí me sirvió para redescubrir la música y las raíces de Cucu, si no le pedís más te gustará mucho. En cuanto a Shut up and play the hits, ¿qué se podría decir del último show de LCD Soundsystem? Mejor ver la película, que arriba cuelgo completa y subtitulada. ¡Hasta el año que viene, BAFICI!

miércoles, 17 de abril de 2013

Joey Ramone, Iggy Pop...¿vuelve el punk?



Ya se sabe que el rock es cosa de gente nostálgica. Nada más propio para un género musical cuyos máximos representantes hoy son simpáticos abuelos, y sus fans miran una y otra vez al pasado para convencerse de que nunca hubo ni habrá rebeldía como la que ellos creen representar. Por suerte, en el rock hay varias generaciones de artistas y público, y es lo suficientemente grande para cobijar propuestas y actitudes de todo tipo. A mí en general me resulta bastante ajeno y no es ni de lejos mi música preferida. Pero me divierte observar en qué se ha convertido, qué rumbos toma y cómo lucha por sobrevivir en una época con la que tiene muy poco que ver.
De todas sus estrategias de supervivencia, seguramente la más odiosa es la que consiste en importar regresos de bandas y solistas que se reincorporan a la escena musical como si nada hubiera pasado en los últimos 20, 30 o 40 años. Ese camino tiene más de karaoke cumpleañero que de rabia rockera o búsqueda músical, se instala en los grandes medios especializados con ínfulas de “noticia” y transforma al género en un museo de momias. El negocio de la vuelta al ruedo está muy bien para los bolsillos de los involucrados, pero implica transformar al nefasto compromiso con la nostalgia en el motor más potente de la cultura rock. Y cuando se mira más al pasado que al presente o al futuro, se tiende a un conservadurismo complaciente que pierde de vista cualquier exigencia de calidad.
Como toda regla, y más tratándose del rock (cuya única regla ordena no respetar las reglas), la ley de la decrepitud como espectáculo tiene sus excepciones. Habrá quien diga que el reciente regreso de David Bowie es una de ellas, y cada uno tendrá su anciano consentido en el mausoleo particular del rock. En mi caso, quienes me hacen pensar si el punk aún tiene algo que decir son Joey Ramone e Iggy Pop. Joey reaparece desde la tumba con ...ya know, disco póstumo que cuenta con la producción de su hermano, el músico Mickey Leigh. Y a los 66 años, el gran Iggy Pop se pone al frente de The Stooges para la gira mundial de lanzamiento de Ready to die, el que tal vez sea el último disco de la banda a la que se le debe “Search and destroy”, “Raw power” y demás clasicazos. ¿Será que el punk vuelve? ¿O nunca se fue? La respuesta quizás la tenga el clip de la espectacular “New York City” (arriba), o el de "Rock and roll is the answer" (abajo, filmado por el propio Joey), ambas grandes canciones de ...ya know. ¡Larga vida a los muertos vivos!


martes, 16 de abril de 2013

El planeta te pide que veas este video



En el video de arriba vas a ver lo que ocurre si tirás basura en el mar. Estamos demasiado acostumbrados a no respetar la vida de los otros, y esa indiferencia afecta al vecino, a todos aquellos que no conocemos (pero con quienes convivimos), a los animales, al planeta entero. ¿Hay una tarea más urgente y digna que cuidar lo que somos?
No hay ningún motivo para pasar a la acción sólo cuando un político o quien sea nos dice lo que debemos hacer. La propia consciencia nos obliga a darnos cuenta de que cuidar a los demás -y a nuestro entorno- es la mejor manera de cuidarnos a nosotros mismos. El mundo sólo va a ser mejor y habitable en la medida que lo escuchemos y respetemos. Si necesitás una prueba, da play en el video. Y luego, cambiá.

lunes, 15 de abril de 2013

Ouka Leele, una transgresora en Buenos Aires

"La conversación", de Ouka Leele
Las primeras fotos que vi de Ouka Leele habitaban las páginas de revistas españolas hoy desaparecidas, como Ajo Blanco y El Paseante, íconos del espíritu anarquista y revoltoso que tanto se extraña. Yo ni siquiera sabía si la persona detrás de esas imágenes coloridas era hombre o mujer, y cada retrato que llevaba su firma me impresionaba tanto como los yonquis inmortalizados por Alberto García-Alix o los inflamados artículos en favor de las drogas que publicaba Pepe Ribas. Para mí, el nombre de Ouka Leele es sinónimo de osadía artística, libertad creativa y narración al servicio de la fotografía, un trabajo que ella misma define como "poesía visual". Emblema de la "movida madrileña" de los '80 y Premio Nacional de Fotografía en su país, hoy aparece en Buenos Aires para mostrar parte de su obra más representativa, en una muestra que conviene no perderse. La exposición,  La utopía transgresora, puede verse hasta el martes 29 en el Museo de Arte Español Enrique Larreta, e incluye fotos analógicas y digitales de un nombre insoslayable en el arte de "meter en una imagen una escena, una historia y una pintura para narrar algo sin necesidad de tener mucho dinero". Con esa intención, Ouka Leele retrató su tiempo y enseña a contar el nuestro. Ajo Blanco y El Paseante ya no existen, pero su lección permanece en esas fotos. ¡A no perdérsela!

domingo, 14 de abril de 2013

Más (y mejor) BAFICI con LCD Soundsystem


Tras una primera jornada baficiana en la que el olor a comida china dentro de la sala del Cosmos fue más poderoso que las películas que había visto hasta ese momento, en los últimos días logré vengarme. Primero me maté de la risa con la lisérgica El Santos vs. La Tetona Mendoza, en la que los historietistas mexicanos Jis y Trino asumen el reto de animar sus personajes emblemáticos; luego me emocioné con la hermosísima Elena, donde la directora Petra Costa ensaya una carta visual a su hermana fallecida (el trailer, abajo); y, anoche, le di play a mis fibras musicales con el extraordinario Shut up and play the hits, el documental que retrata el último show de LCD Soundsystem y, sobre todo, el día después del concierto en la piel del gran James Murphy (el trailer, arriba). Hoy quería ver Taller de flamenco, pero ya no llegué a tiempo. La oferta del BAFICI es tan amplia que siempre son más las películas que me pierdo que aquellas a las que logro asistir. Pero una y otra vez me ocurre que algunas de ellas me resultan inolvidables. En estos pocos días del festival, puedo decir que Marina Abramovic: the artist is present y Shut up and play the hits ya se ganaron un lindo rincón de mi memoria. Si aún no las viste, no te las pierdas: Marina Abramovic…se exhibirá el martes a las 20.55 y el viernes a las 14.55, y Shut up and play the hits vuelve a la pantalla mañana lunes a las 23.15 y el jueves a las 23.30. Todas las funciones, en el Village Recoleta.


Con Marina Abramovic: the artist is present descubrí las razones por las que un artista no puede dejar de hacer lo que hace. Contra viento y marea, sin dinero ni casa y a pesar del muy escaso reconocimiento crítico, Abramovic jamás dejó de pensar su arte ni de ponerle el cuerpo para hacerlo más real. Ese gesto resulta auténtico y conmovedor, y cuando uno deja la sala de cine resulta inevitable preguntarse dónde están esos artistas hoy, por qué la mayoría prefiere instalarse cómodamente en el pasado antes que ver el presente y hasta qué punto el cruce de vida y arte es inevitable en gente que se toma este trabajo de veras en serio. Como bien demuestra Abramovic, distinguir entre arte por un lado y vida por el otro es absolutamente falso: en el artista de verdad, ambos conceptos son sinónimos, se complementan y resultan indisolubles. Por la misma razón, la malograda aspirante a actriz Elena de la película de Petra Costa se desdibuja hasta caer en el suicidio. Convencida de que no puede vivir el teatro de la manera en la que ella quisiera, la hermana de la directora languidece, no encuentra ninguna razón para vivir y termina por suicidarse con apenas 20 años. El documental dibuja con trazo milimétrico esa ansiedad artística, y responde con una carta visual a los cassettes-cartas que Elena grababa en New York para sus familiares, avergonzada de su letra manuscrita. Minutos antes de matarse, Elena tampoco escribe su última carta a mano, y elige tipear el mensaje en el que ¿explica? su suicidio. A su manera, Elena, la película, es la búsqueda de una escritura común entre las dos hermanas, ese océano en el que las letras se vuelven agua y ya no cuentan el dolor, sino la grafía de los recuerdos. Elena me conmovió porque no habla tanto del duelo como de lo que queda de nosotros cuando ya no estamos. Y me resulta valiente porque se anima a mostrar que tras el duelo no hay dolor, sino una sonrisa fugaz, una imagen compartida, un amor con forma de danza infantil que sobrevive al tiempo.


Mi BAFICI particular seguirá con el thriller A Hijacking (mañana), el regreso de la gran Cucu Diamantes a su Cuba natal contado en Amor crónico, de Jorge Perugorría (el trailer, arriba) y la relectura del mayo francés que ensaya Olivier Assayas en Aprés mai (ambas, el martes). Los platos fuertes Like someone in love, de Abbas Kiarostami, y Closed curtain, de Jafar Panahi, me esperan en los próximos días. 

viernes, 12 de abril de 2013

¡Empezó el BAFICI!




Regresé a Buenos Aires con la angustia del caso, que por razones de civismo, caballerosidad virtual y respeto ciudadano evitaré comentar. Para superar el mal trago enfoqué mis energías a disfrutar aquello que la ciudad ofrece de bueno, que por estos días es ni más ni menos que el festival BAFICI, paraíso del cine independiente al que año tras año acudo como el peregrino curioso que me gusta ser. El BAFICI 2013 comenzó ayer y ayer mismo me chuté dos películas que alguien menos insensible habría sabido disfrutar más: la sutilísima Inori, en la que le mexicano Pedro González Rubio (Alamar) acepta la invitación de la gran Naomi Kawase para retratar el alma de un pueblito perdido de Japón, y la comedia etílica Hahaha (el trailer, abajo), de Hong Sangsoo, toda una lección técnica sobre cómo narrar a golpe de flashbacks.



Mi olfato cinéfilo reconoció en ambas películas dos obras de alto vuelo e inocultable valor; mi corazón de espectador, en el que confío más que en ninguna otra cosa cuando entro a una sala de cine, languideció con la morosidad zen de Inori y se impacientó con el virtuosismo técnico de Hahaha. O mejor dicho: todo estuvo muy bien, pero nada me conmovió en absoluto. Justo lo contrario de lo que me ocurrió hoy con Marina Abramovič: the artist is present, el documental que retrata a la gran pionera del performance con la excusa de su monumental exposición retrospectiva en el neoyorquino MoMa. Las aventuras biográfico-estéticas de Abramovič me pusieron delante de una artista fantástica que se entrega por entero a su pasión, y el contacto con una figura auténtica, iconoclasta y extrema fue mucho más poderoso que los grandes logros estilísticos que había presenciado ayer. Marina Abramovič...no es una obra de arte ni mucho menos, pero lo que comunica me resulta tan poderoso e inolvidable como cualquier milagro cinematográfico de los que se escriben con mayúsculas. Al ratito voy a ver la brasileña Elena, muy recomendada por amigos brasileños, y a la noche me dejaré llevar por El Santos vs. La Tetona Mendoza (el trailer, abajo), aterrizaje en la pantalla grande de los lisérgicos personajes de Jis y Trino, la imbatible pareja de "moneros" (historietistas) mexicanos cuyo trabajo disfruté durante años en las páginas de la prensa chilanga. A ver qué tal, mañana haré el correspondiente reporte.



Por cierto, debería decir que, durante la proyección de Inori, los diálogos y la música de la película que proyectaban en la sala vecina del San Martín se escuchaban (y molestaban) mucho; y quizás también debería subrayar que, en el desangelado cine Cosmos donde vi Hahaha, a cierta hora la sala se inundó de olor a la comida china que cocinaban en el restaurante de al lado. Sin dudas tendría que dedicarle un párrafo a semejantes obras maestras de la chapucería y el trabajo mal hecho, pero más arriba avisé que por civismo y respeto ciudadano evitaré opinar sobre la vida en Buenos Aires en general y en la Argentina en particular.
En cambio, sí creo más valioso contar qué películas veré en los próximos días en este festival que ya cumple 15 años. En general veo más documentales que películas de ficción, ni por error me dejo caer donde exhiben una argentina y disfruto especialmente las que tienen que ver con el mundo de la música. Con esos poquísimos criterios, mañana sábado tengo pensado ver 5 broken cameras (Village Recoleta, 12.30), documental acerca del conflicto palestino-israelí; la sueca Call girl (Village Caballito), sobre los nexos entre política y prostitución de lujo; y Shut up and play the hits (0.30, Village Recoleta), el retrato del último concierto de LCD Soundsystem, vivido y contado por James Murphy antes, durante y después del show. Otras que quiero ver en los próximos días son Taller de flamenco, A Hijacking, Soy mucho mejor que vos, Amor crónico (con la genial Cucu Diamantes, ex Yerbabuena), I used to be darker, Japan's tragedy (sobre el tsunami de 2010)...pero de todo eso daré detalles en el post de mañana, continuidad de esta cobertura personal del BAFICI que inauguro aquí.

lunes, 1 de abril de 2013

La importancia de llamarse Zildjian (o Sabian)


Veo por ahí que el jueves pasado falleció Robert Zildjian, cuyo apellido no pasará inadvertido a cualquiera que alguna vez se haya interesado por el increíble mundo de la percusión. Los platillos Zildjian marcaron la historia del rock y formaron parte de miles de baterías; lo que yo no sabía, y que ahora sé tras la muerte del tal Robert, es que ese apellido esconde una ¿hermosa? historia que tal vez valga la pena contar.
Resulta que, entre los turcos (de origen armenio) Zildjian, la magia de los cimbales guarda un secreto que se transmite de generación en generación desde 1618. Pero para que ese secreto de veras funcione, sólo se le debe revelar al hijo primogénito de cada familia. Tentado por el amor y sin pensar en las consecuencias de la transgresión a la Ley, el padre de Robert le enseñó el oficio a sus dos hijos, el primogénito Armand y su querido Robert. Con el paso del tiempo, Armand heredó la empresa familiar (Zildjian) y Robert -disputa judicial mediante- se vio obligado a abrir la suya propia, Sabian, en cuyo nombre habitan los de sus tres hijos, Sally, Bill y Andy. Las preguntas inevitables son: ¿Robert le habrá transmitido el secreto de la percusión a los chicos que forman el nombre de Sabian, o habrá aprendido la cruel lección que indica enseñarle los trucos únicamente al primogénito? ¿El padre de Robert hizo bien en dejarse llevar por el amor a sus hijos o debió respetar la ley de la sangre para evitar lo que ocurriría luego, es decir, el enfrentamiento entre los hermanos? Y sobre todo, ¿en qué consistirá el tal secreto, cuya magia ambivalente es tan capaz de hacer feliz a multitudes como de quebrar una tradición de lealtad familiar y musical que se remonta a 1618? Las respuestas las tenía Robert Zildjian, quien el jueves pasado dejó este mundo a los 89 años, con una ¿hermosa? historia tras de sí. Un detalle nada menor: dos de los más grandes baterista de rock, Neil Peart de Rush (arriba), y Chad Smith de Red Hot Chili Peppers, usan cimbales Sabian.

sábado, 30 de marzo de 2013

Para descubrir a Agnieszka Kurant



En la lindísima galería paulista Fortes Vilaça, en plena Vila Madalena, me encontré con una muestra sorprendente de la joven (y notable) artista polaca Agnieska Kurant, hasta ese momento desconocida para mí. La exposición se llama Phantom capital, y hace honor a su nombre porque cada pieza reproduce una idea fantasmal de los objetos, la geografía y la información, en un movimiento que cruza realidad y ficción para instalarse en una zona deliberadamente lúdica e inestable.
En la obra "Future anterior" (la imagen, a la derecha), una falsa tapa de The New York Times habla de un apocalipsis al que la grafía periodística le otorga la verosimilitud de una noticia; en "Map of phantom islands", el procedimiento se repite en un mapa de islas famosas pero ficticias, como por ejemplo la Atlántida. A mí la que más me entusiasmó fue la "Phantom Libray", donde los libros imaginarios citados por Borges, Bolaño, Lem y tantos otros autores adquieren un soporte físico...y, por lo tanto, una inquietante dosis de realidad. En cada obra de la muestra daba la impresión de que Kurant se divierte al manipular la inteligencia colectiva y el capital informativo contemporáneo, cuyos límites ya no pasan por la frontera entre realidad y ficción. "Phantom Library" pone de manifiesto que la verdad puede ser un híbrido entre lo imaginario y lo concreto, y demuestra que el arte en tiempos de polución informativa tiene mucho de experiencia ficcional. Cuando dejé la galería busqué información sobre Kurant, y encontré que ya expuso en la Tate Modern y en el Palais de Tokio (donde fue artista residente) y que, además, en 2010 representó a Polonia en la Bienal de Venecia. Para mí, descubrirla fue una maravilla. Si querés saber más sobre ella, clickeá acá.

En Rio de Janeiro, de regreso


Desde hace varios días estoy de viaje, más precisamente por Brasil, y andar por aquí de un lado al otro me ha dejado claro que pocas cosas en la vida me hacen más feliz que visitar a los amigos. Primero llegué a São Paulo, ahora estoy en Rio (donde viví hace un tiempo) y entre una y otra ciudad recuperé la sensación de crecimiento, asombro y autoconocimiento que había perdido desde mi regreso a Buenos Aires, hace seis años ya. En SP vi una gran exposición del artista chino Ai Weiwei, descubrí la historia de la increíble Praça Roosevelt (revitalizada por un grupo de artistas, Os Satyros, que en lugar de exigirle un espacio propio al Estado se instaló en un lugar por entonces marginal y violento, que gracias a su lucidez y valentía se convirtió en un insoslayable polo artístico de la megaurbe), visité ese templo a cielo abierto del graffiti mundial que es el "beco do Batman" y me dejé llevar por la magia de la que debe ser la mayor y mejor librería del continente, la impresionante Livraria Cultura vecina al parque Trianon.
En Rio me tocó recordar, en carne propia, que las amistades de la vida bohemia no se desvanecen con la distancia, y a los cinco minutos de reencontrarme con Ricardo, Eryka y Helena ya estábamos felices y alegres como la última vez que nos vimos, más de 5 años atrás. Rio fue mi ciudad y a su manera lo es aún ahora, cuando mi barrio de Lapa está irreconocible de tan limpio y el espíritu de las calles se prepara para seducir al mundo en las citas globales del Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. En algún momento escribiré sobre los desencuentros de la saudade, así como lo que se ganó y se perdió con los cambios que vive esa Lapa que llevo en la piel. Mientras tanto, quiero dejar constancia de este ánimo entre melancólico y festivo, de celebración y despedida, con el que recorro Brasil sin querer darme cuenta de que lo hago, tal vez, para matar saudades. Ahora escribo desde un café que me resguarda de la lluvia. Cuando pare, volveré a perderme por donde alguna vez me encontré.

jueves, 14 de marzo de 2013

¡Searching for Sugar Man, completo y subtitulado!


Durante años fue un músico clandestino, muy poco conocido, apenas una referencia de culto entre críticos y expertos en la cultura folk de Estados Unidos. Se sabía que algunos habían tenido la osadía de compararlo a Bob Dylan, pero la verdad es que había que escucharlo varias veces para descubrir en su voz el eco de una profunda decepción (¿personal? ¿colectiva?) con el “sueño americano”. ¿Quién era, realmente, Sixto Rodríguez? Su vida, obra y milagros permanecieron como un gran misterio durante décadas, y ahora se convirteron nada menos que en el tema de un documental, Searching for Sugar Man, ganador del Oscar en su última edición. Searching...retrata al personaje, cuenta el asombroso éxito de Rodríguez en ¡Sudáfrica! y dibuja el mapa de una época en la que todo parecía posible. Debe haber sido difícil estar a la altura del insólito Rodríguez, un tipo tan querible como indiferente a su curioso destino. Searching for Sugar Man te va a ilustrar, entretener y emocionar. Arriba la cuelgo completa y subtitulada; abajo, el trailer. ¡No te la pierdas!