miércoles 11 de noviembre de 2009

Exclusivo para Guyazi: ¡habla Alaska!



Mañana y el viernes Buenos Aires recibirá nada más ni nada menos que a Fangoria, el ya clásico grupo de electropop español integrado por la legendaria Alaska y su coequiper Nacho Canut. La banda llega para presentar Absolutamente, su último disco (arriba, el clip de "Más es más") y el primero de los suyos en aparecer en España y Argentina (casi) a la vez. La casualidad o como se llame indica que Fangoria actuó por primera vez en octubre de 1989, así que los shows del Teatro ND Ateneo bien podrían ser un doble festejo por sus 20 años de luz en la galaxia pop; sin embargo, vale la pena aclarar que la unión creativa entre Alaska y Canut se inició tiempo antes, en Kaka de Luxe y Los Pegamoides. Ícono de la “movida madrileña”, talento en la sombra del dúo Almodóvar & McNamara y heroína de culto en Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, Alaska habla para Guyazi con el entusiasmo de una principiante. “De Fangoria se ha dicho que nos adelantamos a nuestro tiempo, pero para mí lo nuestro es el presente. Estamos enamorados de un presente perpetuo, y el día a día es nuestro mayor estímulo” dice, para rechazar el título de “pionera”. Según aclara, Canut y ella comenzaron a tocar “con la mente y los oídos puestos en lo que pasaba en Madrid, pero también en Londres, en Buenos Aires y México DF. El tiempo de Fangoria siempre es el actual. La sensibilidad de la banda pretende expresar y enriquecer el presente”.
-En todo este tiempo han creado una personalidad sonora muy reconocible, que curiosamente no cae en la repetición. ¿Cuál es el secreto para ser modernos y clásicos?
-Nosotros nos jactamos de cambiar, pero eso de cambiar y cambiar es verdad y mentira. Es verdad porque nos hermos esforzado en no repetirnos. Pero es mentira porque tenemos una personalidad que no varía. Si no hubiéramos tenido el interés de colaborar siempre con gente distinta, nunca hubiéramos podido cambiar y enriquecernos. Pero también es cierto que tenemos límites y manías, y por cierto esos límites y manías son lo que somos. Pensamos mucho en esto, y la conclusión más reciente a la que llegamos es que quienes de veras cambian son aquellos a quienes las disqueras los obligan a grabar primero un disco de boleros, luego otro de rock, y así. Nosotros nos limitamos a hacer lo que nos gusta.
-Son una de las parejas más longevas del pop en español. ¿Cómo hacen para mantener la convivencia?
-Con Nacho hemos trabajado desde 1977, y en 1989 nos quedamos solos e hicimos Fangoria. Yo creo que entre ambos hay un equilibrio perfecto, que incluye cuestiones de carácter, pero también de reparto de funciones. Por estas mismas razones chocábamos con otros músicos en las demás bandas que participamos; en el caso de nuestra relación, nos complementamos de una manera que nos impulsa.
-¿Para convivir como grupo es más importante el respeto o la química creativa?
-Ambas cosas, pero en Fangoria lo decisivo ha sido el sentido del humor...negro. El respeto también, pero me suena a algo muy solemne, y eso no lo somos para nada.

-¿Qué te inspira?
-Principalmente, la tranquilidad. En nuestra carrera hemos pasado por todo tipo de circunstancias, y cuando adviertes que tu música encuentra a su público, eso te da una paz absoluta. El éxito siempre es algo añadido, un plus, porque el verdadero éxito personal es sentirte en paz para trabajar. Sobre todo en un medio tan difícil como el de la música, en el que eres Madonna o eres un don nadie. Si eres Madonna, recibes apoyos de toda clase; pero si no lo eres, lo que tienes son obstáculos para llegar a la gente, al público. Por ejemplo, Absolutamente es el primer disco nuestro que sale a la luz en Argentina, y nosotros ya tenemos 20 años como grupo. En España ha sido número 1 en ventas, pero lograr la conexión entre lo que hacemos en nuestro país y lo que podemos difundir aquí es muy difícil. En España hay muchos músicos muy buenos que aquí no llegan, y lo mismo ocurre al revés, en Buenos Aires hay grandísimos artistas que en España no se conocen. Para nosotros, haber tendido ese puente nos da una tranquilidad enorme. Y nos alegra y entusiasma muchísimo.
-¿Qué es lo que siempre quieres para la música de Fangoria? ¿Cuál es el rasgo de identidad que más te interesa para la banda?
-La inventiva. Todo lo que hay en nuestras letras, o en las canciones, es algo que ya ha estado, pero la inventiva lo renueva y le da otra dimensión. A mí me gusta mucho que no hablemos de cosas reales, y que siempre le demos espacio a la imaginación.
-¿Dirías que la música de Fangoria no existiría sin el humor y el sexo?
-Hombre, en el caso del humor puntualizaría que se trata de un humor negro, porque en realidad yo creo que no tenemos la menor gracia. El nuestro es el humor de las películas existencialistas, o del neorrealismo italiano, o de las comedias negras, un humor real pero extraño. Y lo mismo ocurre con el sexo: hasta donde yo veo, es un tema que en Fangoria no tiene ninguna relevancia, pero si aparece es de una manera absolutamente lateral. Como dice Nacho: a los deportes y el sexo no nos gusta otra cosa que no sea practicarlos.

FANGORIA en el Teatro ND Ateneo (Paraguay 918); jueves 12 a las 22 y viernes 13 a las 23.30. Artistas invitados: Nancys Rubias y Leopardo no viaja. Entradas de 80 a 120 $, disponibles en www.plateanet.com.

lunes 9 de noviembre de 2009

Una buena película por semana



Las próximas semanas traen grandes regalos para los amantes del buen cine. La primera en llegar desde los cielos es ni más ni menos que Grizzly Man (el trailer, arriba), el espectacular documental del gran Werner Herzog acerca de la vida y milagros de Timothy Treadwell, el ecologista que durante trece temporadas convivió con los osos pardos de Alaska. Yo tuve la suerte de ver esta película hace un par de años, cuando vivía en Rio de Janeiro, y todavía recuerdo la extraña sensación que me dejó la magia de Herzog al utilizar la pasión, los laberintos interiores y la ingenuidad de Treadwell para construir una hermosa metáfora sobre el destino humano. Realmente se trata de una película que vale mucho la pena ver, y además lo bueno de esta ocasión es que se proyectará dentro del ciclo Peliculero, con entrada a la gorra y cazuelita y tragos a disposición (yo fui al Peliculero para ver Let the right one in, y me encantó sentirme tan en familia). La segunda es la colombiana Los viajes del viento, del joven Ciro Guerra, quien con refinamiento y delicadeza cuenta la historia de un acordeón encantado, toda una épica del Caribe contada en clave de vallenato. En la película, un juglar le gana un acordeón al Diablo, y luego recorre buena parte del desierto de la Guajira para devolvérselo a quien sería su legítimo dueño. Filmada con actores muy entrenados pero no profesionales, con bellísimas imágenes de la provincia colombiana, Los viajes del viento se estrena el jueves 19 (tras pasar por el Festival de Mar del Plata) y tiene todo para ser una de las obras cinematográficas del año. Y la tercera, o mejor dicho, las siguientes, son O mistério do samba, el retrato de la tradicional escola de samba Portela, en ocasión del trabajo que Marisa Monte hizo con los miembros de la Velha Guarda para el disco Tudo Azul, y Jogo de Cena (el trailer, abajo), el documental de Eduardo Coutinho sobre la vida cotidiana de unas cuantas mujeres cariocas, contadas por ellas mismas y por actrices que las interpretan (la vi en el penúltimo Bafici, y me encantó). Son películas, pero también se las podría llamar “felicidad garantizada”. ¡Yo te avisé!



GRIZZLY MAN, de Werner Herzog; Peliculero en La Vecindad (Juan B. Alberdi 448), jueves 12, corto a las 20.40, película a las 21.05. Entrada a la gorra.
LOS VIAJES DEL VIENTO, de Ciro Guerra; estreno en Buenos Aires el jueves 19.
O MISTERIO DO SAMBA, de Lula Buarque do Hollanda y Carolina Jabor; sábado 21 a las 20 en el Malba (Av.Figueroa Alcorta 3415), entrada general 13 $.
JOGO DE CENA, de Eduardo Coutinho; domingo 22 a las 16 en el Malba (Av.Figueroa Alcorta 3415), entrada general 13 $.

El mundo, ese rompecabezas


La otra noche me reencontré con mi querido amigo Federico, quien por estos días hace un alto en su vida en Rio de Janeiro para venirse de vacaciones al Calafate. Durante nuestro encuentro no me creyó que Calafate podría ser una palabra de origen náhuatl (como “chocolate” –xocolátl- y la más osada, “internet” –internetl-), me habló maravillas del Festival Back to Black que vio en Rio y contó que a él, trabajador en el mundo de la cooperación internacional, le consta que si uno llega al Banco Mundial con un proyecto de restauración ecológica comprobada (citó un caso de China) no hay nadie dispuesto a apoyarlo económicamente. Lo del náhuatl era una broma de mi parte. En el Back to Black vio a Marisa Monte, Angelique Kidjo, Youssou N’Dour y Gilberto Gil animarse a una versión de “Blowin’ in the wind” que incluyó comenzar, detener a toda la banda y volver a empezar, para que efectivamente saliera bien. Pero lo del Banco Mundial no fue ni una broma ni un ensayo. Por el tipo de trabajo que hago, me toca rodearme de personas que creen tener respuestas para todo, entre ellas las recetas para un mundo mejor. Con un poco de paciencia y buen ánimo, tantas palabras vacías ya no me afectan el temple. Pero Federico sí trabaja con gente que busca -y encuentra- respuestas para los grandes problemas del mundo, y él mismo me dice que lo difícil no es hallar esas respuestas, sino hacer que alguien las escuche. Cada día me convenzo más de que las cosas no estarían tan mal si cuidáramos más lo que decimos, y le prestáramos más atención a lo que (no) escuchamos. Tal vez lo diga porque trabajo con palabras y me duele sentirlas huecas. O porque en realidad me gustaría volcar mi experiencia, oficio y capacidad de trabajo en algo un poco menos inútil. No sé. Después de escuchar a Federico me fui a una fiesta en la casa de alguien que yo no conocía. Abrí la heladera, saqué unas naranjas, las exprimí y me hice un destornillador con jugo natural. En el living había quien bailaba “The magnificent seven” en el original de The Clash. Tal vez en otra época esa misma rola se bailaba con más rabia.

jueves 5 de noviembre de 2009

Kylie Minogue y el poder de la publicidad



Veo en Salon que, según Go Viral y una encuesta de Digital Cinema Media, el anuncio que cuelgo arriba sería el mejor de todos los tiempos. Yo lo que creo es que, seguramente y de lejos, es uno de los más sexies. La idea es demostrar que la lingerie de Agent Provocateur es la más excitante que se pueda imaginar, y yo ya estoy convencidísimo. También es cierto que Kylie Minogue puede demostrar lo que se le ocurra. Y más si es arriba de un potro mecánico y con The Hives de fondo. Agent Provocateur no se vende en Argentina. A Kylie no la he visto por el barrio. Y es la primera vez que veo a un potro tan fashion. No hay caso, la publicidad siempre miente. Pero como dice el bolero: “miénteme más / que me hace tu maldad feliz”.

Este sábado, ¡Miss Bolivia a oscuras!



En pleno proceso de digestión de la rabia, la tristeza y la desilusión por el aplazamiento del concierto de Bomba Estéreo en Buenos Aires, que producía desde hacía más de dos meses junto a dos buenos amigos, me levanto por la mañana y me pregunto: ¿y ahora qué? La sensación de contrapié es fuerte. Igual tengo que hacer un montón de cosas, pero mi atención y entusiasmo estaban puestos en ese proyecto. En fin. Mientras me reacomodo, la noche del sábado pienso darme una vuelta por el Teatro Ciego, donde ya vi la obra “La isla desierta”, de Roberto Arlt, y un hermoso concierto de Paula Maffia y La Cosa Mostra (el relato de esa linda noche, aquí). El Teatro Ciego es tal porque no hay nada de luz, todo lo que se haga allí adentro es completamente a oscuras. La idea consiste en apagar la visión y estimular los sentidos del olfato, el gusto (un día de la semana se prepara comida) y, con recitales como el de Paula Maffia, el oído. Ahora me pregunto por qué no se hacen cosas con el tacto ahí mismo, ¡qué bueno estaría! ¿Será que el sábado, cuando se arme el baile con Miss Bolivia, habrá tacto para todos de un lado a otro de la oscuridad? Ya contaré. Por ahora, cuelgo “Jálame la tanga”, de la genial Miss Bolivia, una delas dos anfitrionas (la otra será Sara Hebe) de mi ceguera del próximo sábado por la noche. ¡Ahí (no) nos vemos!

MISS BOLIVIA vs SARA HEBE a oscuras. Ciclo El Apagón; sábado 7 de noviembre a las 0.45 hs en el Centro Argentino de Teatro Ciego, Zelaya 3006 (esquina Jean Jaures al 700), Abasto, T 6379 8596. Entrada: 20 $.

Comunicado oficial de Bomba Estéreo


Arriba cuelgo el comunicado oficial de Bomba Estéreo con el aplazamiento de sus fechas en Argentina (está un poco chiquito, para leerlo conviene clickear en la imagen). Lo dicho: una pena, pero nada que no se pueda resolver en un futuro próximo. Habrá más noticias.

martes 3 de noviembre de 2009

Bomba Estéreo no viene y yo me muero de tristeza


Se acabó el sueño: Bomba Estéreo aplaza su presentación en Buenos Aires. Las razones son, primero, que Li Saumet (la cantante) perdió su pasaporte, lo que obliga a la banda a reorganizar la gira y cancelar parte del tour por Estados Unidos, y segundo, desinteligencias con la producción de sus shows en Chile, que afectaron a las fechas posteriores (entre ellas, la de Niceto en Buenos Aires, y dos posteriores en Córdoba). Las disculpas de Li están en su Facebook, y muy posiblemente habrá un comunicado oficial con la postergación y sus razones. A mí la noticia me dejó muy triste, sobre todo porque el esfuerzo que habíamos puesto DJ Karim, Emiliano Gómez y yo era de corazón. Todo lo que hicimos como productores fue por ganas de traer a la banda a Buenos Aires, y los chicos –Li y Simón- estaban al tanto y también ponían lo suyo. Pero las cosas ocurren por alguna razón que siempre se nos escapa. Intentaremos traer a Bomba en el primer semestre del año próximo, avisaré apenas tenga noticias. A un costado, el lindo flyer que íbamos a distribuir a partir de esta semana. Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!

sábado 31 de octubre de 2009

¡Bomba Estéreo en Buenos Aires!



Bueno, llegó el momento de contar esta historia: el martes 8 de diciembre, feriado en Buenos Aires, debuto como productor internacional. Esa noche se presentará la gran banda colombiana Bomba Estéreo en Niceto Club, y quienes traemos a Li Saumet, Simón Mejia y los suyos somos ni más ni menos que mi amigo Emiliano Gómez y yo. Es la primera vez que me embarco en una aventura semejante y debo decir que estoy feliz, entusiasmado y lleno de la extraña fe de los kamikazes. Las dificultades son muchísimas y, sin embargo y contra todo pronóstico, los hechos me demuestran que los obstáculos desaparecen cuando hay ganas de esforzarse para que todo salga bien.

Cuento esto por varias razones, y la más importante de ellas es dejar testimonio de que el amor al arte y la buena voluntad mueven montañas. Va a ser difícil que logre explicarme sin sonar de lo más näive, pero lo intentaré. Yo fui uno de los primeros DJ's de Buenos Aires en pasar a Bomba Estéreo en fiestas, la banda me encanta y de corazón creo que vale mucho la pena difundir su música. Los chicos querían venir a tocar aquí y entre una cosa y otra se armó una familia de personas enamoradas del proyecto que, cada uno desde su lugar, apoyan un sueño que muy pronto se hará realidad. El trabajo en red, tan propio de nuestra época, genera acciones concretas al alcance de quien se anime con seriedad y disposición a mejorar como profesional y persona. En estos meses he aprendido a confiar, a superar el desánimo y a trabajar al servicio de algo que no tiene absolutamente nada que ver con el ego, el prestigio o la ambición personal. Sólo por eso me alegro mucho de haber creído en hacer posible lo que parecía fuera de mi alcance. Me gustaría contagiar esta sensación. No miento si digo que muy posiblemente esta va a ser una de las experiencias más bonitas de mi vida.
Y ahora, lo importante: Bomba Estéreo es una de las bandas más potentes de la actual escena latina-alternativa-bailable. Su música combina champeta, cumbia, reggae, hip hop y electrónica, y a mi manera de ver forma parte de una gran movida colombiana (junto a Sidestepper, Choc Quib Town, Pernett, Mojarra Eléctrica y Systema Solar, entre otros) y, por extensión, latinoamericana (a un lado de los peruanos Novalima, los mexicanos Nortec y mil más) de fusión entre el folclor y los sonidos contemporáneos. El caso de Bomba Estéreo es particular porque, tal vez como ninguno de los otros grupos mencionados, su música suena moderna sin perder autenticidad, y crea un sonido muy accesible para los oídos atentos y los pies inquietos. Pero mejor que leer mi interpretación de los hechos es ver y escuchar a los protagonistas en acción. En Guyazi hay muchos posts y videos de la banda, basta con buscar a la derecha, donde dice “buscar este blog”. Aquí, mientras tanto, cuelgo la versión acústica de “Fuego” (arriba), y un clip de "La Boquilla", ambos cortes de su gran cd Estalla. Más links relacionados, al final de este post.



Clip oficial de "Fuego"
Facebook de Bomba Estéreo en Buenos Aires
Info de Ticketek por el concierto del martes 8

BOMBA ESTÉREO en Buenos Aires; Niceto Club, Niceto Vega 5510, 21 hrs. Artista anfitrión: El Hijo de la Cumbia. Invitados: Sonido Martines y DJ Karim. Anticipadas (limitadas) en Niceto y Ticketek: $35. Día del evento: $50.

viernes 30 de octubre de 2009

Paz y amor con Bar Refaeli



Leo en El País que la modelo israelí Bar Refaeli ha tenido problemas en su país por posar más o menos encuerada en un anuncio de jeans. Como se ve en la foto de arriba, y en cualquiera que se le saque, la chica es hermosa y hay que ser muy poco caballero para crearle problemas. Según la nota de El País, podría pensarse que el rabino Mordejai Bloi no tiene a la admiración por la belleza femenina entre sus prioridades terrenales, y por eso pretende quitar el cartel con la imagen de la señorita, instalado en una ruta que llega a Tel Aviv en paralelo al mar Mediterráneo. “No se puede permitir que se envenene el ámbito público” ha dicho el rabino, que sus razones tendrá para enarbolar semejante reclamo. Yo no pretendo cuestionar las creencias del buen hombre, cada uno con lo suyo, de hecho hasta coincido en que la niña Bar es venenosa pero eso a mí no me molesta. La nota subraya que esta chica, ex de mi tocayo De Caprio, hasta ha evitado el servicio militar obligatorio para hombres y mujeres del Estado de Israel, y otras modelos compatriotas suyas –como la también lindísima Esti Ginzburg (su foto, abajo)- la criticaron por ello. Sin ánimo de meterme en cuestiones que no entiendo ni me competen, me pregunto para qué chicas como Refaeli o Ginzburg necesitarían aprender a usar las ametralladoras, si las armas que se les advierte son bastante más poderosas. Sólo hay que dejarlas usar, no imagino quién podría resistirse. Y digo: por supuesto no soy taaaan ingenuo, sé muy bien que ante un ataque suicida en la franja de Gaza no hay belleza que valga; sin embargo, también creo que un “veneno” como éste abre las puertas del Cielo y no –sólo- las del Infierno, y el mundo será un lugar más amable el día que se le haga más caso a la hermosura –en todas sus formas- que a los tiros. Bar Refaeli dijo que ella no entiende qué es eso de dar la vida por la patria. En mi ceguera, no puedo imaginar que esa misma chica acepte o promueva las matanzas que dirigen sus gobernantes. Tal vez para muchos ella sea frívola o cobarde. A mí lo que me parece es que nadie sale ileso cuando se enfrenta a su propio país.

jueves 29 de octubre de 2009

Sobre la tortura musical en Guantánamo



Veo por ahí que los torturadores estadounidenses de Guantánamo usaban desde “We are the champions” de Queen y “Born in the USA” de Bruce Springsteen hasta lo más duro de Marilyn Manson y Rage Against the Machine para ablandar a los presuntos terroristas detenidos en distintas partes del mundo, por cierto una historia extraordinariamente bien contada por Michael Winterbottom en su película El camino a Guantánamo (el trailer, arriba). La transformación de la música en pura agresión sonora -o mejor dicho, del arte popular en violencia extrema- seguramente es una degradación menor si se la compara con la que convierte al hombre en depredador de sí mismo, no tengo muy claro, no soy bueno para diferenciar lo inhumano de los catastrófico. Por supuesto, me parece triste que a alguien se le ocurra utilizar a la música como un instrumento de tortura, es una perversión inaceptable y hasta me cuesta creer que haya gente con tanta imaginación para el Mal. Por eso mismo, lo que me pregunto es quién y con qué argumentos seleccionó los clásicos de Eminem y las canciones de Plaza Sésamo y Barney para hundir a los miembros de Al Qaeda en la mayor desesperación, es decir, qué razones tuvo para elegir esa música y no otra, qué lo hizo pensar que 24 horas de “The Real Slim Shady” a todo volumen fríe más cerebros que, por ejemplo, dosis semejantes de “Rock me Amadeus”, de Falco, “Brother Louie” de Modern Talking o “The final countdown” de Europe. Si yo fuera un terrorista malísimo, con 15 minutos de Quiet Riot, Spandau Ballet o Sheena Easton ya tengo suficiente para revelar los planes secretos de Irán, la fórmula de la Bomba H y la dirección de todas las casas de Osama Bin Laden (debe ser por eso que la radio de Buenos Aires me pone tan nervioso). Ahora que esos torturadores andan libre de culpa y cargo por las calles de Wisconsin, Texas y Philadelphia, me pregunto qué pasará con ellos cuando por casualidad, en la tele o en la radio o en el cuarto de sus niños, escuchen los primeros acordes de “Disposable teens” de Manson (abajo, el clip), o “Without me”, de Eminem. ¿Pedirán silencio? ¿Se sentirán orgullosos? ¿O rogarán por un poco de Bananarama y Human League? Lo que se me ocurre es que ellos mismos son la mayor prueba de que la música no fríe cerebros. Lo que de veras te deja inutilizado es la perversión, el odio y la maldad.

miércoles 28 de octubre de 2009

El gran final del Buena Vista Social Club



Acaba de llegar a mis manos Buena Vista Social Club at Carnegie Hall, el registro en cd del conciertazo que el supergrupo de Compay Segundo, Rubén González, Ibrahim Ferrer, Omara Portuondo, Eliades Ochoa y otros brindaron en la catedral neoyorquina de la buena música. Como tantísima gente en todo el mundo, yo ya había visto escenas -algunas muy emocionantes- en la película Buena Vista Social Club, de Wim Wenders, que por cierto termina con imágenes de este show histórico; de todas maneras, y a pesar de las veces que uno ha escuchado estas canciones, no sé por qué este ¿nuevo? disco logra que la música vuelva a sorprender y maravillar como si fuera la primera vez que llega al corazón. Los acordes de “Chan Chan” erizan la piel, el dúo entre Compay y Omara entrecorta la respiración, y las cadencias que la orquesta logra en "Quizás, Quizás, Quizás" recuerdan que la música es ajena al paso del tiempo. El proyecto Buena Vista...inauguró el éxito global de la world music y unió, como pocos, el valor del arte con el peso de unas historias de vida que combinaban talento y postergación, alegría y vejez, pobreza y elegancia. El disco original conmovía porque detrás de cada himno (“Candela”, “El cuarto de Tula”, “El carretero” y, por supuesto, “Chan Chan”) había una banda de viejitos que enseñaban a amar la música, pero sobre todo a la vida. Buena Vista Social Club at Carnegie Hall, la coda de ese encuentro tan bonito y lleno de lecciones, impresiona porque nos pone a solas ante una equivocación de las gigantes. Y es que no eran viejitos. Eran ángeles.

(arriba, el "Chan Chan" al principio de la peli de Wenders; abajo, la versión del gran Macaco)

miércoles 21 de octubre de 2009

Con John Carlin en Villa Crespo


Es difícil que pueda levantarme más o menos temprano, pero el otro día lo conseguí porque tenía un buen motivo para estar a las 9 en Villa Crespo. Y es que en unos lofts de la calle Honduras me esperaba el gran periodista inglés John Carlin, columnista de El País, colaborador habitual de The Observer y The New York Times, autor de Los ángeles blancos (sobre el Real Madrid), y ex corresponsal en Sudáfrica en tiempos de Nelson Mandela, experiencia de donde surgió su notable El factor humano.
Como todo reportero de los buenos, Carlin es un tipo afable y curioso, con el que da gusto conversar. Vivió más de un año en diez ciudades de distintos lugares del mundo, meses atrás se dejó deslumbrar por Malasia y ahora llegaba de Chile, donde acababa de entrevistar a la presidenta, Michelle Bachelet. Carlin pasó su infancia en Buenos Aires, regresó a Argentina en 1979 y cada dos por tres vuelve a esta ciudad, a la que durante nuestro encuentro calificó -según yo, con razón- como “estancada en los '70”. De todas maneras, lo mejor de esa charla no fue la extensa y cariñosa crítica que dejó caer, sino las diferencias que hizo entre literatura y periodismo, sus opiniones sobre las peligrosísimas relaciones entre política y deporte y, muy especialmente, su idea de quiénes son los políticos u personajes que de veras valen la pena. Para él, una de las diferencias más importantes entre el periodista y el escritor es que el periodista debe escribir con un ojo en el mundo que retrata y otro en el lector, a quien debe atrapar sí o sí; el novelista o cuentista, en cambio, no siente la obligación de captar al que está del otro lado, ya que su objetivo es la expresión, y no captar al primero que pose los ojos sobre su página escrita. Más tarde le comenté esto mismo a un amigo periodista y escritor y completó con algo que me pareció muy interesante: los periodistas tenemos los ojos abiertos; los escritores, cerrados, porque antes que nada miran hacia adentro. En fin, el tema es largo, y acerca de esto mismo han dicho lo suyo Ernest Hemingway, Truman Capote y mil maestrazos más.
Carlin, enamorado de Nelson Mandela, me contó algunas de las tremendas historias que vio en la Sudáfrica racista, y a mí ahí se me ocurrió hacer un paralelo entre Mandela y Lula, el presidente brasileño, quien también parece un personaje capaz de unir extremos irreconciliables. Y entonces me encantó lo que dijo: “no conozco tanto a Lula, pero tal vez se le podría comparar. En definitiva, ésa es la gente más valiosa, la que une. No son muchos, pero son los de veras importantes”. Me fui del loft de Villa Crespo con la cabeza puesta en eso, no sé por qué me hizo tan bien, es algo evidente y oculto a la vez. En el fondo me encantaría pensar que, a veces, el periodismo sirve para unir, porque los reporteros mostramos aquello a lo que los otros no siempre tienen acceso, y de algún modo eso sirve para enlazar mundos que muchas veces se tratan con sublime indiferencia. Pero si bien me gusta sentirme optimista, no quiero ser iluso. Aunque la otra mañana salí bien iluso de aquel loft de Villa Crespo, y por un buen rato me pareció que así también se puede sobrevivir.

martes 20 de octubre de 2009

El miércoles 4, ¡Gogol Bordello!



Finalmente llega a Buenos Aires una de las bandas más potentes (y divertidas) que hoy por hoy se puede ver y escuchar en los grandes escenarios del mundo. La gran borrachera gitana desembarca entre nosotros gracias a Gogol Bordello, quienes se presentarán el miércoles 4 en La Trastienda y el domingo 8 como parte del Pepsi Music. Gogol es el tipo de banda a la que conviene disfrutar en pleno desenfreno, con la camisa partida –como le gustaría a Camarón- y más adrenalina que sangre en las venas; a mí me encantan y, por supuesto, acaban conmigo rápidamente. Mi disco preferido de los suyos es Gipsy punks: underdog world strike, magna obra que hasta mereció los elogios de…¡Madonna! Arriba, una probadita con la extraordinaria “Not a crime!” (de Gipsy punks). Los que quieran más siempre pueden buscar lo que ellos hicieron nada menos que con “La isla bonita”. La del miércoles 4 es una cita de honor.

lunes 19 de octubre de 2009

Espiando a Spanish Bombs (y de parranda con Toy)


El viernes fue increíble: mi amigo Emiliano Gómez (mejor conocido como El Hijo de la Cumbia) me llevó a un estudio en Saavedra, más precisamente en la calle Washington, en donde ensayaban los chicos del proyecto Spanish Bombs, el tributo latino a The Clash que a la noche siguiente se presentaban junto a Tom Zé y Café Tacvba en la última jornada del Personal Fest. Primero tuve la suerte de escuchar las teorías de mi admirado Blanquito Man sobre el adn musical de Latinoamérica; luego me colé en la conversación de Emiliano y Toy Hernández (ex Control Machete) acerca de la mejor cumbia que se hace hoy en el continente, y al final espié el ensayo general, que me impresionó especialmente con la versión de “The magnificent seven”, con Blanquito de MC clashero. Pero lo mejor vino después, ya que Toy se prendió para poner música a la noche, y yo terminé abriendo para él en La Vecindad. Su música era divertida y superbailable, muy colorida, llena de matices cumbieros, y la verdad es que me lo pasé como pocas veces. Quienes anduvieron por allí no podrán desmentirme, lo del viernes fue cosa fina. Arriba, para los interesados en la onda, Blanquito y los demás Spanish Bombs atacan con “Guns of Brixton”. ¡Qué felicidad!

martes 13 de octubre de 2009

Este jueves, ¡niños vampiros!



En Buenos Aires no sobran las oportunidades de ver buenas películas actuales: la cartelera es bastante pobre, para los programadores del San Martín y otras salas del circuito parece que el cine mundial empieza y termina en la Nouvelle Vague y los espacios del INCAA sólo ofrecen producciones nacionales. La otra noche fui a un club social de la calle Campichuelo a ver unos cortos de cine animado checo; el esfuerzo de los chicos que arman el ciclo se agradece (antes pasaron un concierto acústico de Legião Urbana, y otros días de la semana la cosa se acompaña con música en vivo), pero la realidad es que la película más reciente era de 1997. Yo no digo que esté mal dar pelis de hace diez, quince, veinte o más años, pero cuando todo atrasa siento un agobio muy parecido a la asfixia mental. Por eso vale la pena destacar la programación del Peliculero, que cada miércoles y jueves presenta cine del bueno y muy reciente. El jueves pasado se exhibió el docu Home (2008), de Yann Arthur-Bertrand, obra de fuerte acento ecologista que ya había recomendado en este Guyazi; para pasado mañana se anuncia la muy elogiada Let the right one in (Låt den rätte komma in), de Tomas Alfredson, y para las semanas siguientes está prevista la proyección de Man on wire (2008, de James Marsh) y The revolution will be not televised (acerca de Hugo Chávez), entre otros documentales y largometrajes de ficción. Yo voy este jueves a las 20.30 a ver Let the right one in, hasta donde entiendo una gran película de niños vampiros -atenti, nada que ver con la saga Crepúsculo-, envueltos en una trama en la que abundan los pedófilos...basada en el bestseller del sueco John Ajvide Lindqvist, disponible en algunas librerías porteñas. Peliculero es el ciclo de cine de La Vecindad (Av. Juan B. Alberdi 448, Capital), la entrada es muy barata (creo que 5 $) y por supuesto en la sala se puede comer y beber (rico). Arriba, el trailer de Let the right one in.

sábado 10 de octubre de 2009

"Familia" es otra cosa


Hoy es el cumpleaños de mi padre y en lo de mi hermana hay una reunión a la que no estoy invitado. Así son las cosas entre mi madre, mi padre y mi hermana: cada dos por tres alguno se ofende y por una (s) temporada (s) le retira la palabra al otro. Lo normal entre nosotros es la desconfianza, el odio solapado, el resentimiento, y todo eso siempre se impone al presunto cariño. Lo anormal es justo lo que yo esperaría, es decir, que más o menos nos aceptemos como somos, algo que definitivamente no ocurre. A mí lo que me parece más raro no es el recelo, común a tantas familias, como la actitud de no hablarle a alguien. Yo sólo puedo hacer eso si alguien ha hecho alguna cosa muy tremenda, y a mi humilde entender ése nunca ha sido mi caso ni de lejos. En fin, sospecho que en definitiva es una manera de hacer como que el otro no existe. Y visto lo visto, la verdad es que para gente semejante yo prefiero no existir.
No escribo esto para colocarme en cierta pose, ni tampoco para sobreexponer mi intimidad. Escribo esto porque necesito recordarme que yo no tengo familia, sino parientes. Y si una familia tengo, por suerte no es aquella en la que crecí. Mi familia la forman mi mujer y los suyos, y por supuesto los amigos del alma que encuentro y encontré en tantísimos lugares y que me ayudan a ser la mejor persona posible. Aún en las peores circunstancias, y eso entre otras cosas significa haber estado completamente solo en una ciudad extranjera sin tener dónde dormir ni qué comer, alguien me ha ayudado sin esperar recompensa. Y lo mejor de todo es que, luego, en no pocas ocasiones yo he hecho lo mismo con otros, con la lección bien aprendida. Tengo muchos testigos que saben de qué hablo. Y todos ellos son mi familia, mi orgullo y mi cariño. Lo bueno de que te odien es darte cuenta de que ahí no hay nada que valga la pena.

viernes 9 de octubre de 2009

Placer infinito en Bardepán


No me resisto a (casi) ningún placer, y uno de los que más pueden conmigo es el de la buena cocina. Quien sabe cocinar rico consigue ponerme a sus pies, y la mejor prueba de ello es la magia gastronómica de la que es capaz mi querida Adriana. Ayer mi amiga María Zago me invitó a probar sus milagros con las espinacas y la pasta de salmón, y no necesité que me insistiera para aparecer puntualmente a las 21. 30 en La Preferida, el restaurante de Colegiales donde Zago se presentaba como chef invitada. Cuando llegué, me pareció un buen augurio ver a mi amiga ir de aquí para allá con la salsa de tamarindo; luego me agasajó con un vino espumante con frutillas, berenjenas sobre un riquísimo pan casero, canelones gourmet, una extraordinaria colita de cuadril asada y un total de 15 platillos que me convirtieron en un vikingo drogado por la andanada de sabores, olores y texturas que surgían desde su búnker humeante. Hacía mucho, muchísimo, que no comía tan rico y sano, y mientras me sumergía en ese vicio / placer pensé que no hay tanta diferencia entre el trabajo del cocinero y el del DJ: ambos “drogamos” al público con creaciones que introducimos en el cuerpo del otro, a la espera de una reacción placentera que explota sobre todo cuando se comparte. Con ese espíritu de emoción y total felicidad ahora quiero compartir lo que me tocó vivir anoche, que por suerte se repetirá –por única vez, parece- el próximo jueves. Quienes se lancen no se van a arrepentir: la cosa es únicamente con reserva en el 4554 0786, o por mail a laprome@live.com.ar; el evento se llama “Sociedad y Unión en Bardepán”, y tal vez haya que decir que se va al asunto de la gran María Zago. Mi consejo es que ahí la cosa es llegar y entregarse, porque uno realmente está en buenas manos. El dato cholulo: en la mesa de al lado, mientras yo liquidaba la sopita de pollo con croutones y queso, el que comía era Kevin Johansen. Más info, abajo.

Sociedad y Unión en Bardepán; Virrey Arredondo 3486 (esq. Delgado, al lado de La Prometida), T 4554 0786, Colegiales. Comida y una bebida: 50 $.

jueves 8 de octubre de 2009

¡Las "casualidades" no existen!


A mi amigo Stefan Müller lo conocí por “casualidad”. Adriana y yo recién llegábamos a Rio de Janeiro, en la puerta de un cine vimos que se inauguraba un Festival de Cine de Animación (el Anima Mundi) y nos metimos sin saber qué íbamos a ver. El corto que más nos gustó era Mr.Schwartz, Mr. Hazen & Mr.Horlocker, una maravilla acerca de todo lo que una pastillita puede hacer en la boca (y la cabeza) equivocada. Días después, mientras bebíamos unas cervezas en la puerta del bar Gomes, en Santa Teresa, un amigo español nos presentó a un tal Stefan, cineasta, que había llegado para el Anima Mundi, en el que presentaría su película: nada menos que Mr.Schwartz, Mr. Hazen & Mr.Horlocker. Durante todo ese año, con el buen Stefan tendríamos la suerte de compartir locuras en el Sambódromo, fiestas inolvidables y una gran noche de Año Nuevo en Copacabana, entre otros pases mágicos. Anoche, Stefan apareció por Buenos Aires y me llevó a la casa donde se queda por estos días. En la casa, dos o tres veces a la semana su amigo Andrés toca tangos, milongas y vidalas mientras los invitados cenan un menú basado en arroz y verduras. El nombre del evento es “¿Dónde me trajiste?” (imágenes, arriba) y yo ya había tenido noticias porque su mail de difusión había llegado a mi trabajo en el diario. De hecho, y a través de los mails de “¿Dónde me trajiste?”, un día yo convoqué a Andrés -sin conocerlo- para charlar sobre Luz Buena, su proyecto de “cumbias de salón” con el que toca de vez en cuando, y ver si en algún momento se nos ocurría algo para hacer juntos. Así que anoche, cuando Stefan y yo llegamos a la casa, Andrés tocaba y se preguntaba cómo, de dónde y por qué nos conocíamos. Casi una década atrás, mi amigo alemán había conocido a Andrés en un youth hostel en Salvador, Bahía, y ahora ahí estábamos los tres. Es cierto que el mundo es, o al menos puede ser, pequeñísimo; más cierto aún me parece que las “casualidades” son reencuentros de los miembros de una tribu perdida a través de los años, las locuras y los pases mágicos que no conocemos pero nos afectan. Sobre todo, si nos dejamos llevar.

martes 6 de octubre de 2009

¡Niña Pastori en Buenos Aires!



¡Flamenquito pop en Buenos Aires! La buena noticia de la semana es que ya está confirmado el concierto porteño con el que Niña Pastori presentará Esperando verte, su último disco y sin duda uno de los mejores de los suyos. A mí me gustan más sus primeros trabajos (Entre dos puertos, Cañaílla, María), de donde extraigo la grandiosa “Tú me camelas” (el clip, arriba). Joyas prestadas, en el que interpretaba rolas clásicas de Maná y Alejandro Sanz, entre otros, me hizo temer lo peor, y tal vez por eso me sorprendió tanto este Esperando verte, que además me recuerda mucho a mis últimas vacaciones madrileñas. Hay que decir que a Niña la descubrió el mismísimo Camarón, quien la presentó en el gaditano Teatro Andalucía cuando la chica tenía apenas 12 años. Luego ella grabaría en Madrid, protegida por Alejandro Sanz y Paco Ortega, y ese viaje y su origen definen su doble nacionalidad musical: la flamenca de la sangre y la pop del corazón. Niña Pastori actuará en el Gran Rex de Buenos Aires el miércoles 25 de noviembre, con entradas desde 70 pesos, y yo estaré allí. La yapa, abajo: ¡Niña cantando con Diego el Cigala!

lunes 5 de octubre de 2009

Brasil crece, ¿y nosotros?


Que Brasil organice el Mundial de Futbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 debería provocar cierta reflexión entre nosotros los argentinos, pero precisamente porque conozco a mis compatriotas sé muy bien que eso no ocurrirá. No es algo que necesitemos. Lo nuestro es la ceguera, la necedad y la soberbia, y si la realidad muestra que por pelearnos entre nosotros nos quedamos en el tiempo, peor para la realidad. Un doble triunfo como el brasileño no implica una doble derrota argentina, aunque como mínimo podría hacernos pensar en por qué ellos sí y nosotros no. Como aquí se prefiere discutir a pensar (o mejor dicho: se cree, con total ingenuidad, que la discusión es una forma del pensamiento), ya empiezo a oír los argumentos y las críticas: el snob dirá que los mundiales o los juegos olímpicos representan más circo que pan, el “intelectual” opinará que no necesitamos eso sino cualquier otra cosa (a elegir según la pseudoideología de turno), el politizado se desvivirá por demostrar que el dinero de las inversiones para esos eventos no repercuten en la economía de las clases medias y bajas…y, como siempre, el ruido de quienes se arrogan el derecho a opinar de todo será la peor contaminación imaginable. Una vez más, los hechos desmentirán la catarata de justificaciones de la propia mediocridad, pero ¿por qué debería importarnos? ¡Si nosotros seguiremos creyendo que somos lo máximo! Como tuve la suerte y el privilegio de vivir un hermoso año en Rio de Janeiro, aquí me atrevo a dar algunas razones de por qué, para mí, Brasil será una gran sede cultural y deportiva, a diferencia de lo que mi país no puede lograr:
1. Brasil tiene problemas sociales más profundos que Argentina, entre ellos la desigualdad social, la inseguridad, la injusticia y un territorio demasiado extenso, que ninguna política económica ha sido capaz de cubrir. Pero tiene un capital inexistente entre nosotros: el capital humano de gente que sabe trabajar unida en pos de un objetivo común.
2. En cada espectáculo masivo de Rio de Janeiro, el show lo brinda la gente. Así es en el Carnaval, en los grandes clásicos de futbol en el Maracaná y en los festivales populares. En la Argentina, no es nada inusual que los encuentros masivos terminen en episodios de violencia. Y la culpa nunca es de quienes navajean a otro en una cancha, ni de quien tira una bengala en una discoteca. Es de los jefes de gobierno, o de los políticos, o de los jueces, nunca de los auténticos responsables.
3. Me consta que, en Brasil, hay una solidaridad visible en cada calle, que forma parte de su cultura. Uno se sube cargado a un colectivo, y siempre habrá alguien sentado dispuesto a compartir ese peso. En mi caso, recuerdo que los vecinos de Lapa me ayudaban a cargar mis equipos de DJ sin siquiera esperar a que yo se los pidiera. “Demorou”, me decían, para que yo entendiera que me había tardado en pedir ayuda. El sentimiento de comunidad es muy fuerte y aparece a cada momento. En Buenos Aires, en cambio, mis vecinos de San Cristóbal me cierran la puerta de la calle en la cara y jamás se molestaron en presentarse. La idea es que cuanto menos contacto haya entre nosotros, más felices podemos ser todos. En resumen: nos odiamos sin habernos dado la oportunidad de conocernos.
4. Ellos están acostumbrados a recibir turistas, a tratar con extranjeros. Nosotros discriminamos a los mexicanos por la gripe, a los bolivianos, a los paraguayos y chilenos por demasiado latinoamericanos, los uruguayos nos parecen provincianos y los estadounidenses un poco tontos. Nadie, ninguno, como los argentinos.
En resumen: a los países los hace la gente. Por eso ellos están como están, y por la misma razón nosotros creemos que somos mucho mejores. Ojalá algún día crezcamos.