domingo 14 de junio de 2009

El inolvidable cineclub de David Gilmour


Me gustó mucho Cineclub (Reservoir Books), el relato que el novelista y crítico canadiense David Gilmour hace de la educación alternativa que durante un buen tiempo le brindó a su hijo, Jesse. La historia es sencilla y sentida: Jesse no da pie con bola en la escuela, y encima miente cuando dice que va y en realidad no va nada, o que estudia cuando hace cualquier cosa en lugar de abrir un libro. Papá Gilmour se da cuenta, no quiere obligar al chico a hacer algo que detesta, y le propone abandonar la escuela a cambio de disciplinarse en el raro aprendizaje que consiste en ver, juntos, tres películas semanales. Por supuesto, el cine es una excusa para que padre e hijo puedan conocerse mejor, un paisaje de actitudes, historias y valores destinados a impactar en un adolescente que pasa la mayor parte de su tiempo abandonado al hip hop y a los primeros desencuentros amorosos. David lo sabe (“No me engañaba a mí mismo. Sabía que no le estaba dando una educación sistemática sobre cine. Eso no era lo importante. Podíamos habernos dedicado al submarinismo o a coleccionar sellos perfectamente. Las películas simplemente nos ofrecían la oportunidad de pasar tiempo juntos, cientos de horas, además de dar lugar a toda clase de temas de conversación”) y deposita sus esperanzas en ese nuevo espacio compartido, un escenario lleno de riesgos porque, como él mismo descubrirá poco más tarde, su hijo podría conocer los peligros de la mentira en Crímenes y pecados pero, tal vez, tan o más importante sería que aprenda dónde están los países de Europa, quién fue Alejandro Magno o por qué hubo una Guerra de Secesión en Estados Unidos. “¿Y si me había equivocado? -se pregunta, sincero, el autor- ¿Y si Jesse no salía del sótano un día de estos y “agarraba el mundo por las solapas”? ¿Y si yo había permitido que se jodiera la vida entera con una teoría equivocada que podía no ser más que pereza vista bajo el prisma de un sabelotodo?” Las legítimas y preocupantes dudas de Gilmour no tienen respuesta, pero muestran una vulnerabilidad que, a la larga, todo hijo agradece. Yo mismo recuerdo que el cariño hacia mi padre se me hizo más auténtico cuando se separó de mi madre, lo acompañé a su nueva casa de divorciado, y en la cocina me demostró con grandes esfuerzos que no sabía preparar (me) ni un huevo frito. Algo parecido ocurre con Jesse y David: el padre pierde a su hijo porque éste crece y se convierte en hombre, el hijo reencuentra a su padre porque consigue verlo -y entenderlo- como el hombre lleno de incertezas que también es. Cineclub es el relato de ese doble camino, una despedida al hijo que se va y un homenaje al amor que se mantiene. Lo recomiendo mucho, vale la pena y, en cierta medida, nos toca a todos.

5 comentarios:

El Amo dijo...

Como siempre buenas recomendaciones, que buen ritmo de posteo has tomado, felicidades.

Leo dijo...

Gracias! Veo que en El País acaba de salir una linda entrevista con Gilmour...el libro vale mucho la pena!
Saludos y abrazotes,
L.

nastenka dijo...

staria tener la lista de esas peliculas!

Zalzita dijo...

me gustaría leer el libro y no puedo comprarlo, sabes si lo puedo conseguir en la web?

Leo dijo...

Hola Zalzita! Qué tal y gracias por tu comment. La verdad es que no sé si "Cineclub" está disponible en la web. Pero dónde estás? Si estás en Buenos Aires, te lo puedo hacer llegar. Ahí me avisas. Salute!