miércoles 8 de julio de 2009

El peor virus es la chantada


No generalizo ni pretendo que todo el mundo piense como yo, sencillamente mi opinión es la siguiente: el Des-Gobierno que padecemos hace más daño que cualquier gripe, tener a no pocos demagogos y chantas al mando de políticas de lo que sea nos convierte a todos en un grupo de alto riesgo de ser engañados y manipulados. La realidad indica que nos mienten con el INDEC, con el impacto de la derrota electoral, con las medidas que debieron tomarse contra la gripe antes de las elecciones (y que no se tomaron, con todo respeto, por berretez mental y politiquería). No sé si haré bien, pero yo le huyo por igual a las declaraciones de los políticos y al estornudo del vecino. Ante el virus H1N1, información seria, prudencia y responsabilidad personal. Ante las pseudopolíticas oficiales, madurez para tener en cuenta los escrúpulos de quien las dirige.
¿Cómo creer en las decisiones para paliar los efectos de la gripe si quien se supone que está detrás de esas políticas esquivó públicamente el bulto (es decir, la verdad matemática) de las consecuencias electorales? ¿Qué credibilidad tiene gente así? De todas maneras, y como oportuno consuelo de tontos, hay que decir que éste no es el único gobierno que improvisa y mira para otro lado en cuestiones de vida o muerte para la gente que representa. Quiero decir: no es un mal argentino, ni peronista, ni kirchnerista, qué va. En España, Aznar le echó la culpa a ETA del atentado contra la estación de Atocha, aún sin pruebas de ninguna clase, sólo para que la verdad inocultable -que las bombas las habían puesto terroristas islámicos- no afectara su desempeño electoral. En Estados Unidos, Colin Powell hizo malabares fotográficos para demostrar que había armas de destrucción masiva en Irak, espeluznante mentira a escala global que terminó por justificar la invasión y la guerra. Aquí no somos menos; sólo le importamos menos al mundo, y por eso los reclamos internacionales no son tan airados. Pero el castigo popular al mentiroso es el mismo: Aznar perdió las elecciones que todas las encuestas le daban por ganadas, Bush salió de la Casa Blanca como el peor presidente estadounidense de la historia (y el principal argumento de su rival fue el despropósito bélico de Irak), el gobierno argentino acaba de perder las elecciones parlamentarias y hace rato que ha perdido lo más valioso: credibilidad, respeto, la ilusión que alguna vez encarnó. Una vez más, nos quedamos solos. Dicen que eso -aún enfermos- es mejor a estar mal acompañados.

2 comentarios:

WAKULELE dijo...

respecto de atocha , hay muchas otras versiones de que no fueron islamicos sino los mismos servicios secretos occidentales lo que hicieron la cossa

Leo dijo...

Epa! No sabía. Y viste lo que acaba de salir a la luz, la matanza de afganos hechas por un "señor de la guerra" que trabajaba para la CIA, y que recién ahora se investigaría a fondo? Al final, para enterarse de algo, siempre hay que esperar que pasen unos cuantos años!